“La democracia ha estado, pues abandonada a sus instintos salvajes, ha crecido como esos niños privados de los cuidados paternales, que se crían por sí mismos en las calles de las ciudades y que no conocen de la sociedad mas que sus vicios y miserias”[1] . Alexis de Tocqueville
El tema que a continuación compartimos, busca servir de base para el debate del momento trascendental que se vive en nuestras sociedades, debido, sobre todo, a la búsqueda incansable de un modelo de desarrollo sostenible que procure la conjugación adecuada de las variables económicas, sociales y medio ambientales, que nos aseguren dejarle a nuestros descendientes, como herencia, un planeta en el que se pueda disfrutar de la naturaleza como nos ha tocado a nosotros poder hacerlo.
Aunque cada una de las variables antes mencionadas actúen y se comporten de manera distinta, según los distintos escenarios (refiriéndonos a tiempo y espacio), no podemos pensar en un desarrollo sostenible si las miramos de forma independiente, como suele suceder en muchos casos.
¿Porqué hablar de innovación y democracia? Hoy día, la mal entendida democracia juega un papel importante en todo el tema del desarrollo. Estudios latinoamericanos presentados por latinobarómetro indican que si la gente tuviera que elegir entre la democracia y el desarrollo económico, la democracia no sería lo más importante. En Panamá este puntaje ha descendido de 35 a 23 puntos del 2001 al 2008 respectivamente, mientras que el promedio de Latinoamérica se mantiene en 25 puntos en dicho período.
Con respecto al nivel de satisfacción con la democracia, según el estudio referido, la población en Latinoamérica lo califica como bajo, es decir, la tendencia es a estar no muy satisfecho o nada satisfecho con el funcionamiento de la democracia. Sin embargo, se reconoce la democracia como el mejor sistema de gobierno, a pesar de tener sus problemas. Panamá, al igual que el resto de países de América Latina ha logrado una homogeneidad de actitud positiva a favor de aceptar la democracia como el mejor sistema de gobierno, manteniendo a través del tiempo un rango de acuerdo entre el 75% y 80%.
¿Desequilibrio del régimen democrático? No podemos afirmar que así sea, lo que sí podemos reconocer es que a nuestros pueblos los unen muchas cosas, y una de ellas es el vaivén de sentimientos, producto de la historia y conflictos en común. Como resultado de estos estudios se concluye entonces, que como forma de gobierno estamos a favor de la democracia, pero poco o nada satisfechos con su funcionamiento ¿Cómo se explica esto?
Para empezar, tomemos en cuenta, que el juego de la democracia lo venimos practicando por muchos siglos, desde su nacimiento, hasta donde se conoce, en la Antigua Grecia (alrededor del año 500 a.C.). Este juego, que como forma de gobierno era, para Platón y Aristóteles, sino mala, al menos peligrosa, exhibe una infinita variedad de tipos de hombres y mujeres, y si a eso le añadimos los distintos tipos de democracia, que creemos es, la que más nos conviene, estaríamos entonces viviendo una democracia aparente.
Algunos pensadores consideran a la democracia ateniense como el primer ejemplo de un sistema democrático. Otros pensadores han criticado esta conclusión, argumentando por un lado que tanto en la organización tribal como en antiguas civilizaciones en todo el mundo existen ejemplos de sistemas políticos democráticos, y por otro lado que solo una pequeña minoría de la población tenía derecho a participar de la llamada democracia ateniense, quedando automáticamente excluidos los esclavos y las mujeres.
¿Cuál es la medida “correcta” de democracia? Eso es lo que la ciencia social aún no resuelve. Como dice Robert Dahl, el teórico de la democracia, desde hace dos mil años, la democracia todavía no ha sido totalmente definida (Latinobarómero, 2009).
En opinión de los expertos, “La democracia es una forma de organización del poder en la sociedad con el objeto de ampliar la ciudadanía, evitar o limitar la dominación de individuos o grupos que impidan este objeto y lograr la perdurabilidad de la organización democrática” (PNUD, 2009).
“Si lo que cada cual esta comprendiendo por democracia está contaminado por la ideología y depende de la orientación del gobernante, entonces no es el funcionamiento de las instituciones la que cuenta, los procedimientos y las normas, sino más bien la posición de los gobernantes”[2].
En resumidas cuentas, con la revisión realizada de lo que es la democracia hemos de llegar a la conclusión de que ésta no ha cambiado su esencia, sin embargo, desde tiempos remotos, hasta nuestros días, la misma se ha tenido que ir adaptando; incluyendo sus interpretaciones y tipos.
Nos referíamos entonces a la mal entendida democracia, no porque se desconozca su significado, sino por la multiplicidad de sus variantes. A pesar de la abundante literatura que se tiene sobre el tema práctico de la democracia y de los muchísimos aportes de estudiosos de las ciencias políticas no existe una receta mágica sobre cómo realmente actuar y qué poder exigir de la democracia.
Al habla de la Democracia debemos poner en el centro del debate el tema de Poder y Estado. ¿Cuáles son los elementos esenciales que suponen los sistemas democráticos?
Hay mínimos aceptados para cada una de las esferas de ciudadanía: (Menos de eso la democracia tiende a ser ilegítima)
- Existencia de elecciones libres y transparentes
- El respeto de la libertad y seguridad de las personas
- La defensa de la libre expresión
No obstante, para que exista democracia se requiere del derecho a la vida, a la integridad física, a la alimentación, entre otros derechos esenciales.
Gobernabilidad en un contexto democrático, es el desafío que un número cada vez mayor de países se esfuerza por establecer. Se enfrentan con el desafío de establecer instituciones y procesos que respondan mejor a las necesidades de los ciudadanos ordinarios (incluidos los más desfavorecidos), y que promuevan el desarrollo.
Un diagnóstico de la ONU supone un déficit de ciudadanía que aqueja a las democracias de América Latina, por lo que el presente trabajo pretende poner en una perspectiva de país los elementos considerados críticos para la sostenibilidad democrática, y también identificar los retos o desafíos que de una forma u otra están siendo identificados por organismos internacionales que documentan los hechos relevantes de la democracia en Latinoamérica.
¿Cómo podemos ahora pensar en la innovación?
Nos vemos en la próxima entrega sobre este tema.
[1] http://perso.wanadoo.es/delocalmx/resegnia2.htm
[2] Informe Latinobarómetro 2009, pg.16.


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